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    March 20

    Back to the Old House

    Es por el nombre que le damos a los lugares en que más tiempo hemos pasado, en que más rato nos hemos esperado, por el que cada noche soy capaz de trazar en el mapa la vuelta a una casa que me derrumba. Es por la cantidad de deseos que me concedes, por todos aquellos que adivinas, que es más fácil poner los pies en las nubes. Es por todas las risas que me regalas, que el sol se levanta un poco más en el horizonte que marcas con la comisura de tus labios, un poco más rápido en el ritmo que me marcan tus latidos. Es porque Diecinueve ya no es tan sólo un número, es porque las nubes en el te son más que dulces, es porque el calor artificial ya no me ha vuelto a hacer falta.
     
    Y es que llenas de calor todas las habitaciones que murieron de frio, y, si no resucitan, es tan sólo porque de podridas, es imposible. Pero las haces reir, las haces brillar, las haces temblar... No te importa qué las llevó a estar así, no te importa quienes vivieron en ellas, quienes las dañaron, ni si alguien las intentó arreglar alguna vez. Tu único empeño es lograr llenarlas hasta arriba de frascos de vidrio verde, repletos de aquellos besos que sabían a... Y mientras, lo único que puedo hacer es maravillarme de todo eso, volar contigo a Nunca Jamás en cada juego, para volver a crecer a cada abrazo. Seguir pensando que los cuentos de princesas existen y que no tienen la culpa de tantas cosas como pensaba antes. Seguir creyendo...
     
    Es que eres mi hombre de los ojos más bien claros. Pero no lo sabe nadie. Sólo tu, yo y el fin del mundo.
    March 13

    Si supieras...

    que no tengo duda de que tu piel es el mejor abrigo.
    que vives en un lugar alejado de mis sueños, pegado a cosas que algún día le importaron a alguien.
    que no has crecido y que no quiero que lo hagas.
    que me quedé enganchada al desorden que llevabas en tu espalda aquella noche.
    que no dejo de darle vueltas...
     
    Si supieras...
    March 07

    Sigo...

    sin saber por qué estoy aquí
    February 04

    ¿Saltamos?

    Hablabas. Sentada en el bordillo de la acera, abrazada a tus rodillas. Los coches pasando a menos de medio metro de tu cara, el cuerpo hacia adelante. Los ojos muy abiertos. Pálida. La mirada perdida.
    -"Tú nunca lo has sentido. Nunca has olvidado tu lugar. Nunca te has encontrado tan perdido. A ti te bastan un par de abrazos para ver hacia donde quieres ir. Y vas."-
    Y saltaste. Hacia los coches. Te dejaste llevar. No sabías a dónde ir. Y saltaste. Sin pensarlo.
     
    Callaba. Sentado en el bordillo de la acera, abrazado a mis rodillas. Los mismos coches pasando a menos de medio metro de mi cara, el cuerpo hacia delante. Los ojos cerrados, tan apretados que dolían. La cara manchada de rojo.
    -"Tú eres mi sitio. Lo sé. Lo supe antes de conocerte. Y me lo dijiste muchas veces sin usar tu voz. Son tus abrazos los que me hacen saber donde tengo que ir. Y voy."-
    Y salté. Hacia los coches. Me dejé llevar. Iba detrás de ti. Y salté. Sin pensarlo.
     

    Siempre tendremos cosas que temer

     
    Tristemente puesta en pie
    acaricias con los dedos la
    esperanza muerta,
    la torpeza y la vergüenza de
    este año, que no fue
    ese año que esperábamos tener.
     
    Y lamentas con miradas
    lo que no se puede ni explicar,
    lo que no has guardado
    porque al no ser lo esperado
    no quisiste ni archivar
    ni un solo momento,
    ni un segundo odiado
    de este amor impuro y agotado,
    enfermo y delicado,
    pequeño y despistado
    que se apaga
     
    Este amor se apaga
    como se apagan los impulsos de
    tu amor, como terminan los
    mensajes
    que no mandas, este amor se apaga.
     
    Y repetimos los errores
    que si antes eran grandes ahora
    son enormes
    y lamentamos no tenernos uno
    al otro y darnos flores
    que nos alivien un instante
    camien todo y nos perdonen.
     
    Nuestra falta de cabeza
    es peor que la pobreza porque no
    nos ha dejado tener nada.
     
    Este amor se apaga
    como se pagan los latidos de tu
    amor, como terminan mis canciones
    que no acaban, este amor se apaga.
     
    February 02

    Sigo odiando las despedidas

    Hoy se va Mª Carmen. Por supuesto nos alegramos, porque va a trabajar de lo que siempre ha querido y en un lugar fantástico para empezar a volar. Pero se va de aquí. Y la vamos a echar de menos. Yo la voy a echar de menos.
    Ahora mismo está aquí al lado mia, hablando con su hermana por teléfono, diciéndole lo mucho que ha llorado y lo mucho que le han gustado los regalos. Pero el lunes ya no estará.
     
    Es curioso. Este es ese momento de la vida en que hay que tener las maletas hechas siempre, porque no sabes donde estará tu próximo lugar. Pero es también el momento en que te das cuenta de que, al ocupar un nuevo lugar, dejas uno vacío. Y los de alrededor lo notan.
     
    En fin, a Mª Carmen la seguiremos viendo, aunque sea menos, y le deseamos toda la suerte del mundo. Porque se la merece.
    January 30

    De maletas, aviones y otros trastos inútiles

    Mordías gajos de mandarina y me mirabas desde la otra punta de la habitación.
    -"Son cinco meses fuera. Y sólo puedes llevar quince kilos de equipaje"- Y tu voz sonaba lejana, casi con indiferencia. Tu máscara para las despedidas.
    Yo ya sabía lo de los quince kilos, lo sabía de sobra. Así que al principio metí toda mi ropa, y también algo de la tuya, por aquello de no perder nada de tu olor durante el viaje. Intenté llevarme también tus labios y tu pelo, pero tenías razón, los ibas a necesitar aquí.
    Todo eso más algún que otro libro, algún que otro cuaderno para escribir, algún que otro disco para respirar... todo era demasiado equipaje.
    Saqué aquella ropa de la que pensaba que podía prescindir, y me di cuenta de que sólo me quedaba con la tuya.
    Decidí que tus faldas y esas camisetas de tirantes que tanto me gustan no me iban a quedar nada bien, y que quizás tan al norte hiciera demasiado frío para tan poca tela. Volví a sacar tu ropa de mi maleta y empecé a sustituirla por besos. Más livianos los creía. Pero fue un error. Los había que iban acompañados de amaneceres revueltos de sábanas, otros de tardes con la bufanda estorbándoles la cara, más aun los que venían sin ninguna razón y asociados a mil recuerdos difusos. Venían muchos de aniversarios, de No Cumpleaños, de Navidad con luces y árboles y todo. Otros de cielo azul intenso, de luz clara. Hasta venía uno, tímido y palpitante, que decía ser el primero. Ese lo dejaría aquí, por si las moscas era verdad... Pero todo, era demasiado equipaje.
    Lo vacié todo, para empezar de nuevo. Ni ropa ni besos. Un pijama, el cepillo de dientes y un pantalón. Los discos, los libros, las canciones. Esas cosas ya llevan dentro besos, ropa y algo de nosotros. No quería más. No podía llevar mucho más de todos modos. En la puerta, con la maleta y los quince kilos justos, a siete horas de vuelo de todo.
     
    Y entonces lo hiciste. Pusiste en mi maleta tu frase de despedida. Y ya no pude viajar más... No te vayas...
     
    January 05

    Control...

    Y nos creímos ángeles,
    y hasta ella quiso volar.
    Y lo hizo tras dejarme
    aquel mensaje aún por contestar:
    "¿Dónde estás, corazón? ¿Te has cansado de mí? Yo estoy en el balcón y ¿sabes?, voy a saltar."
    Se rió –“¡JA JA JA!”- y después se cortó.
     
     
    Nacho Vegas, Perdimos el control
    January 04

    Sin tiempo

    Cuando entras en un estado similar al de los tiempos que corren, no puedes más que soñar y soñar despierto. Sin más ambición ni más destino que el estar calentitos en la cama. Sin más posesiones que un retazo de tu piel para guardarle la distancia que encuentro contigo cada mañana y sin más ropa que un feo pijama de franela que no pude estrenar.
     
    Entonces escribes sobre todas aquellas cosas que no se puede escribir, sabiendo que eso puede significar perderlas todas de un plumazo. Pero escribes. Y conseguir decir tan poco con tantisimas palabras es cosa harto dificil, aunque casi nadie lo aprecie.
     
    Tú y yo sabemos que las únicas capaces de darse cuenta de todo, son las chicas que muerden mandarinas en el parque, aprovechando en su rostro los últimos rayos dulces que el sol va a emitir este invierno. Y que traen de la mano desgraciadas noches en blanco, frente a retos inacabados, historias sin hilvanar y pieles frías de distancia. La distancia de dos calles, una plaza y dos avenidas más abajo.
     
     
     
    December 03

    Por ser hoy

    De pronto, añoraré los días en que eras algo lejano. Y es que ya habrá pasado el tiempo establecido para nosotros. Y no pasará nada, salvo tú.
     
    Pero es que quiero apresarlo, alargarlo, encadenarlo a mi cintura con dos palabras erróneas, equivocadas, apresuradas, inoportunas, inmaduras. Jamás inciertas. Jamás falsas. Ya estaban aquí. En las miradas, en los besos, arropadas en la cama cada noche, sobre la almohada, dentro de los bolsillos de la chaqueta, en los gritos ahogados, en las canciones que suenan en mi cabeza mientras me besas.
     
    Pero el miedo las empujó fuera antes de tiempo, y se han asustado de este invierno. Han hecho fuerte con mi melancolía y han decidido que les gustaba más el calor del brasero de casa. Y allí se han quedado las tres. A esperar que llegue su momento, si es que tiene que llegar. El calor artificial es agradable cuando no hay brazos que te abriguen.
     
    Me he equivocado. Todo tiene su tiempo. Y será el que tenga que tener. Ni más ni menos. Mientras, mis palabras volverán a velarse en el brillo de miradas y en el calor de besos. En tus ojos más bien claros.
     
    Voy a darte un momento de mi vida. Dos palabras. Lo haré tres veces. Y será todo cuanto quiero hacer. Todo cuanto quiero alcanzar. Eso y tu boca cada noche. Con eso será suficiente. De verdad.
    November 09

    ... y sin darnos cuenta...

    Aquel año, el verano parecía no marcharse nunca. Se apoltronó en un rincón de nuestro sofá, debajo de uno de los cojines que abrazabas a la hora de ir a dormir, y gritaba que no iba a salir hasta que no viniese el invierno con su calor artificial. Y, mientras, sin darnos cuenta, los bolsillos se nos llenaron de besos con sabor a fresa. Justo aquellos que una noche lanzabas al aire desde un rincón de la sala. Justo aquellos que no sabía si recoger con mi cazamariposas.
     
    Aquel año abusé de la protección de mi nariz de payaso, sin pensar si realmente era tan necesario usarla. Hasta que tuve que encerrarla en una caja de cartón, con el resto de mis doce últimos años. Pandora se ocupaba mientras tanto de las tiritas de colores, que no hacían más que despegarse, empeñadas en no curar las heridas que no les correspondían.
     
    Aquel año, cuando por fin tuve la sensación de que llevaba toda mi vida viviendo entre cajas de cartón, cuando el miedo me asaltaba detrás de cada rollo de cinta adhesiva, detrás de cada herida, volviste a aparecer rodeado de besos, gritándome que no pasaba nada, que las arañas lo único que hacen es no dejarte dormir, pero no te impiden soñar. Aquel año empezaste a cerrar mis heridas a base de los besos con sabor a fresa que por fin logré meter en mi frasco de vidrio verde. Aquel año devolviste el rubor a mis mejillas y el calor a mis brazos. Aquel año conquisté tus ojos más bien claros.
     
    ...y sin darnos cuenta, acaparas la atención de todas mis palabras...
     
     

    Camina

    Un pie detrás de otro. Otro detrás de uno. Parece sencillo...
     
    Marchamos por inercia más veces de las que los médicos recomiendan y necesitamos, cada vez más, de situaciones que nos empujen a salirnos de lo establecido. Menos mal que aún quedan lugares donde hacerlo. Menos mal que aún, en esos lugares, quedan personas a las que la inercia no les afecta. Menos mal que Newton con ellos se equivocaría.
     
    Ahora los echo mucho de menos. Igual que echo de menos los amaneceres de negro sobre verde y el silencio de unas pisadas durante más de quince segundos seguidos. Aquí está. Eso es todo. Pero no será lo último.
     
     
     
    Merece la pena darle una vuelta a estas fotos. Son realmente buenas. Muchos besos peregrinos¡¡¡ 
    Muchos besos a Carlos, Aurelio y Cristina. Y a Mª Jesús, a los de Ibiza, a los de Tordesillas, a los de Valencia y Alicante... a todos¡¡
    November 06

    Abrazos

     
    Ya no abrimos ni los ojos, ni el corazón, ni los brazos a nada. Ni siquera a nosotros mismos.
    Por eso, a veces no está de más abrir las ventanas para que entre aire fresco.
     
     
     
    October 24

    When it comes...

     

    Nos conocimos y era de noche. Y como en todos los cuentos, era una noche de verano dulce, con miles de puntitos amarillos de los que solías llamar estrellas. Y como en todos los cuentos, hubo besos y hubo sueños, princesas, brujas, manzanas, nieve, amaneceres, mañanas, dedos apoyados en los labios, manos apretando tu espalda…

    Y juntos crecimos. Tan juntos que, lejos de llegar a ser como siameses, que era lo que queríamos, nos convertimos en extraños. Pandora nos dio su aviso y, con tal de no hacerle caso, nos separamos. Vinieron entonces las ambulancias y las tiritas de colores y los besos con sabor a fresa que nos llegaban de alguna parte. Tú decidiste marcharte con ellos…

    Te eché de menos. Y te eché de menos tanto que los segundos se hicieron horas tatuadas en la pared, llenas de astillas de árboles lejanos de los que un día aprendimos el nombre y los apellidos. Y fue tanta mi nostalgia de ti, que no supe qué más hacer y por eso incluí en mis rutinas las estaciones de tren, las de metro, las de autobús, los aeropuertos…

    Todos los kilómetros me parecían pocos, todos los caminos eran cortos, ninguno me llevaba lejos de este reflejo.

    Así, y sin querer, llegaron los lugares de paso, siempre a punto de explotar, llenos de melodías vintage que me daban vida y me la quitaban al ritmo de los días. Miré el cielo con ojos nuevos o, al menos, lo intentaba, y conté las hojas de los árboles buscando en su género y número alguien como tú.

    El invierno empezaba bajo el nivel del mar y recurrí al teléfono tres veces, quizá alguna más. Lo vigilé día y noche a cada nuevo golpe de la aguja roja de mi reloj. Empecé a soñar que iba desnuda y que trepaba a lugares altos.

    Se ha hecho de día. Hay alguien que me dice que es tu silueta la que se recorta contra el sol, pero yo sólo veo el árbol al que trepé una vez sumida en el calor de una noche dulce, llena de puntitos amarillos de los que solías llamar estrellas.

    October 15

    Tardes

     Hay tardes que tu recuerdo me acaricia.
     
    Y son tardes en que el sol calienta los cristales y las canciones tristes no son más que hermosas gotas de miel sobre mis dedos. Son alhajitas que conservar en una cajita para no perderlas. Son credos, son sonrisas lánguidas que duermen en mis labios porque no tienen más destinatario que el mundo.
     
     
    Hay tardes que tu recuerdo me amenaza.
     
    Y son tardes en que el sol es un adorno en el cielo y todas las canciones son tristes, como gotas de agua que soy incapaz de retener entre mis manos. Son horas muertas que mejor dejar pasar. Son pájaros posados en una rama, son miradas al cielo en espera de respuestas con un remite muy concreto.
     
     
    Y ahora sólo me queda esperar que lleguen las caricias.
    October 13

    Y el horizonte no fue suficiente...

    Al levantarme esta mañana lo supe. El aire olía a despedida. De hecho, en mi casa huele a despedida a todas horas. Las cajas llenas de trocitos de cada uno de nosotros recuerdan a cada momento que cada vez está más cerca la última noche. Pero el olor a despedida esta mañana era diferente: era amargo.
     
    Aún recuerdo nuestra última noche. Apenas cruzamos palabra. Tú te dormiste pronto, porque estabas cansado y yo porque estaba nerviosa y quería despertar pronto a un nuevo día. Entre nosotros quedaron lejos los jardines intermedios en los que yo soñaba que algún día dormiríamos cada noche. Quizá fui demasiado lejos. Quizá soñé demasiado. Quizá imaginé el horizonte mucho más cerca de lo que en realidad estaba. Quizá...
     
    Nadie muere de esto. Lo sé. Pero es verdad que por un momentito, durante una fracción de segundo que se me ha antojado una tarde entera, yo he querido hacerlo. Bueno, yo no. Han querido morir aquellos amaneceres con las manos bien abrigadas, las llamadas, las buenas malas excusas, los abrazos que aprietan, los silencios cómodos, tu respiración como música de fondo en mi duermevela.
     
    Vuelvo a abrir la caja de Pandora, esta vez sólo una rendija. Un nuevo mal para encerrar en ella. Pero no puedo cerrarla...
    September 17

    Una pausa

    Todo baile tiene sus pausas. ¿Qué sería de los pies de las pobres bailarinas, tan delicados, tan cubiertos de seda sin ellas?
    Pues eso. Me voy de descanso, volveré y contaré que tal todo. Y bien documentado.
     
    September 13

    Margaritas moradas

    Si naciera de nuevo, sé que lo haría sólo para revivir ciertos momentos.
    Aquellos en que los protagonistas son por completo ajenos a mi.
     
    Hoy al levantarme me he dado cuenta de que no soy más que una carcasa vacía, intentando llenarse de cosas volátiles, que no ocupan espacio. Las ajenas a mi son las que están hechas de elementos pesados, las que ocupan espacio. Pero ya lo he dicho, son ajenas a mi, al menos más veces de las que me gustaría.
     
    Vivimos en un desorden de ideas, incoherentes, muchas veces vacías. Tanto, que es difícil hasta el caminar recto sin tropezarte con masas y masas enormes de cosas volátiles, que no ocupan espacio pero entorpecen el camino.
     
    Todo esto es extraño, pero supongo que tan sólo es de momento.
    September 02

    Veranos imposibles

    De nuevo, vuelta de las vacaciones.
    Se acabarán los helados, la siesta, las teterías por la tarde, la flojera que da el calor, las discusiones por la toalla más grande, el filo de la piscina, el calor, las horas prohibidas de sol, el salir con "la fresquita", las playas de franceses, las grandes ciudades vacías, las casas cerradas, los buzones llenos de sorpresas, las mañanas sin pensar en nada, las tardes sin hacer nada, los incendios que nunca debieron llegar y los esperados desde hace tiempo.
    Ya estábamos cansados de descanso solitario y al volver al bullicio, tampoco nos convence.
     
     
     
    Se fueron muchos atardeceres rozando mis dedos, quizá demasiados. Sin embargo siguen aquí la ausencia de respuesta, los momentos planeados y no nacidos y, por supuesto, los gratos recuerdos. Menos mal.
    August 22

    Almendras y Granada

    De vez en cuando tienes tardes de esas que te recomponen la humanidad que se ha desecho a lo largo de tantas rutinas y tantos folios subrayados de colores.
    Ayer fui hasta Portugal a hacerle una foto a cuatro turistas despistados, un gato blanco con manchas negras me siguió durante el tiempo suficiente para sorprenderme y a la vuelta vi un hombre que pescaba dentro de un garaje, mientras otro gato (este no tenía manchas), esperaba que sacara sardinas del asfalto.
    Y entre tanto gato, tanto viaje y tanto camino, una de esas tardes. Mil gracias¡¡¡
     
    PD- Miguel, son The Police (¡¡¡¡¡) y Mateo Inurria.